
Estoy leyendo Buyology, de Martin Lindstrom, un sueco que se dedica al Neuromarketing, es decir, en resumidas cuentas, esta persona hace estudios científicos de la actividad cerebral ante determinados estímulos publicitarios.
El libro es interesante porque según sus conclusiones hay varios dogmas del marketing que ante la “precisión” científica caen como moscas –uno de los más interesantes es la utilización de imágenes truculentas para prevenir ciertas conductas negativas, como los mensajes e imágenes de enfermos en las publicidades anti tabaco o en campañas de educación vial-.
A lo largo del libro también relaciona el estudio de las neuronas, la religión, la superstición, y la publicidad subliminal para demostrar como, incoscientemente, estamos sometidos a los designios de la publicidad y el marketing.
Es inevitable pensar cuando uno esta leyendo “pero entonces todo lo que leí antes no sirve para nada”, dado que estamos enfrentando a gurúes teóricos del marketing –Philip Kottler, Al Ries, Jack Trout-, contra la “evidencia científica” de lo que pasa en realidad. Sin embargo, después pensé se trata de un caso similar a la psicología con la psquiatría, en el sentido, reducido, de pensar “para que voy a perder tiempo hablando del pasado y yendo varias veces a un psicólogo si me tomo unas pastillitas y estoy bien”.
En conclusión, creo que el Neuromarketing es una disciplina de las que se pueden sacar algunas conclusiones interesantes sin llegar a tomarlas como dogmas, dado que la mayoría de sus estudios están basado en experimentos de laboratorios donde las personas no saben bien qué se va medir pero son conscientes que están participando como conejitos de indias de un estudio, que las condiciona.
Por otra parte, no me gustan estos experimentos de dudosa ética, dado que, aunque el autor se esfuerza en decir que él sólo pone a disposición una herramienta y que no debe utilizarse con fines non sanctos, sé que se hacen a pedido de grandes corporaciones americanas –aunque el autor es sueco cita todo el tiempo a doctores y académicos norteamericanos-, enmarcados en la mejor tradición conductista anglosajona.
En definitiva, sólo algunas cosas interesantes para sacar. Me quedo con la teoría del Posicionamiento y el trabajo artesanal del Marketing que evalúa en cada caso y en cada contexto qué es lo mejor para promocionar un producto o servicio.
Hasta la próxima
No hay comentarios:
Publicar un comentario